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05.10.2011
¿Quieres saber más sobre la Phoenix Dactylifera? Conócela en nuestro vivero de palmeras.
Es una palmera dioica de tronco único o ramificado en su base, de 20mts. de altura y 30 a 40 cm de anchura, cubierto con los restos de las hojas viejas. Hojas pinnadas, de 6 a 7 m de longitud, con folíolos de unos 45 cm de longitud, de color glauco. Inflorescencia muy ramificada naciendo de entre las hojas. Flores masculinas de color crema, y femeninas amarillas. Frutos oblongo-ovoides, de 3 a 9 cm de longitud, de color naranja, con pulpa carnosa y dulce.
Se multiplica por semillas que tardan unos 2 meses en germinar. Palmera muy rústica y resistente a todo tipo de suelos siempre que tenga humedad y a la cercanía del mar. Se utiliza aislada, en grupos formando palmerales o en alineaciones. Su trasplante es fácil. A veces se pliegan las hojas y se las cubre con una capucha para blanquearlas y producir palmas de Semana Santa, aunque eso debilita a la palmera.
La mayor concentración de palmas o palmeras se encuentran en la localidad española de Elche. La gran extensión de la finca se llama El Palmeral y tiene más de medio millón de ejemplares. Se cree que lo plantaron los cartagineses, que encontraron en estas tierras del levante español un lugar propicio para este cultivo.
Los mejores y más antiguos ejemplares están en el llamado Huerto del Cura, dentro del gran Palmeral. Algunos ejemplares tienen más de 300 años. Hay que tener en cuenta que la palmera tiene una vida media de 250 a 300 años. Estas palmeras son de la misma especie que las de Irán. Son datileras y es en Octubre cuando dan su fruto. En el huerto además hay algunas otras especies tropicales.
La palmera o palma se cotiza mucho en el mercado español y también en las exportaciones clandestinas; es muy importante la industria datilera y la confección de palmas, que son las ramas secadas por un proceso especial y a veces artísticamente trenzadas.
Estas hojas, llamadas simplemente palmas, fueron en la Antigüedad un símbolo de la victoria. Pueden verse en grabados de medallas como indicación de la conquista de alguna ciudad. Era costumbre además otorgar una palma a los atletas y corredores de carros triunfadores.
En la iconografía cristiana la presencia de la palma en la mano del santo es indicación de haber sufrido martirio.